La cara: la forma
Yo soy la estrofa.
Yo soy la métrica.
¡No soy la prosa!
¡Yo soy la estética!
Soy el sonido
que al replicar
al ya sentido
lo hace rimar.
Yo soy el hiato;
la sinalefa.
Fonemas ato…
¡Cuando se dejan!
Soy la estructura
de tu canción.
La arquitectura
de tu pasión.
Soy el cuarteto.
Soy la quintilla.
Soy el soneto.
¡Yo soy la lira!
Yo soy la acequia
donde el caudal
de tu entelequia
puede manar.
Yo soy la espada
de tu consciencia.
Muy bien templada
¡Por que se entienda!
Yo soy quien luce
tu lucidez.
Sirvo en el cruce
entre tú y ¿quién?.
Soy el discurso
en tu contienda.
Soy tu recurso.
Tuya es la esencia.
Yo soy la forma
de la ecuación.
Tu eres la incógnita
¡La solución!
La cruz: el contenido
Yo soy abstracto,
soy intangible;
mas soy lo exacto
¡Soy lo que vives!
Con el lenguaje
nunca podrás
ni aproximarte
¡Lo intentarás!
Vuestros idiomas
son diferentes…
¡Mas todos toman
mis ingredientes!
Del castellano
al oriental
comparten algo
universal.
Yo, ente difuso,
pueblo tu ser;
me muestro obtuso
a tu entender
y en tu discurso
de un menester
parezco oscuro
para acceder.
Yo soy la oda.
Soy la elegía.
La paradoja.
¡La alegoría!
Soy tu intrincada
red conceptual
que hay entramada en
algún lugar.
Soy el sentido
de tus palabras
que son vestidos
de lo que hablas.
Soy tus motivos;
yo soy la causa;
si yo no existo
tu boca calla.