La cara y la cruz: el ‘tic’ y el ‘tac’
Tic…
Por tu rostro reluciente en tus cabellos
se descuelga rapelando tu fulgor
¡Tac!
mas el tiempo ya ha apagado tus destellos
dando paso a un vello cano sin color.
Tic…
La energía del mirar de tus luceros
electriza a mi impactado corazón
¡Tac!
mas habranse de apagar en tus postreros
días en asolará la defunción.
Tic…
El amor que compartís, jurado eterno,
y que es digno de estribillo de canción
¡Tac!
se ha enfriado a la llegada del invierno.
¡Es así como funciona la atracción!
Tic…
Tu primer amor te ha dicho – ‘Yo te quiero’;
y de júbilo te bulle el corazón
¡Tac!
mas jamás te embriagarás cuando el tercero
te lo diga compensando una traición.
Tic…
El abrazo del aroma hogareño
del cocido que tu abuela cocinó
¡Tac!
es ahora un recuerdo plañidero
de un pasado que se fue y ya no volvió.
Tic…
El desván donde dejaste bien guardados
los juguetes que te dieron con amor
¡Tac!
hoy lo hace intransitable un entramado
de las telas de modistas del terror.
Tic…
Las arenas del castillo que un verano
la inocencia de tu infancia construyó
¡Tac!
hoy dan cuerpo a uno nuevo edificado
por los niños de la actual generación.
Tic…
El tamaño diminuto del calzado
que a tu andar por vez primera protegió
¡Tac!
ha quedado largamente desfasado
por un pie que paso a paso se agrandó.
Tic…
De pequeño cualquier cosa te distrajo
en tus mundos de basta imaginación.
…Tac.
Hoy te encuentras sepultado por trabajo
que se habrá de realizar bajo presión.
Tic…
Las ideas que en tu infancia te medraron
cuando eras niño y genio creador…
¡Tac!
¡Es pequeño el rastro y mella que han dejado!
¿Es el precio que se paga al ser mayor?
Tic…
…¡Tac!
Tic…
…¡Tac!
Tic…
…¡Tac!