A ti, cumplidor de expectativas;
enemigo de tus metas.
Crees ser dueño de tu vida
y aunque vas con mente altiva
no eres tu quien la gobierna.
A ti, que satisfaces todas las premisas
sin dejar las tuyas satisfechas.
A quien dejó escapar sus días;
al traidor de fantasías;
a quien sabe que su error ya no se enmienda.
A ti, que aceptas a cualquiera como guía;
partícipe de lo que no te representa.
Corazón de alma baldía,
coleccionista de sonrisas
que dibujó la conveniencia.
A ti, que tus sueños más candentes ya se enfrían;
que no supiste encarar una protesta.
A quien descartó la rebeldía
en señal de cobardía
aunque ahora se arrepienta.
A ti, a la persona que se da por aludida;
a la persona que ha cumplido los setenta.
A quien lloró porque otros rían
complaciente en demasía
en dolorosa complacencia.