Estás indefenso.
Como lo está aquella hoja
arrastrada por el viento.
Como el reo al que una soga
se ha anudado a su cuello.
Como aquel enfermo.
Como el que ya ha muerto.
Estas indefenso ante los acontecimientos.
Estás indefenso.
Lo que al tiempo se le antoja
se convierte en sufrimiento.
Y hasta la fruta más roja
se le cierne el pudrimiento.
Caprichos del momento.
Azares turbulentos.
Y es que estás indefenso ante los acontecimientos.
Estás indefenso.
Hoy porque el agua te moja.
Mañana te quema el fuego.
No importa lo que se escoja:
te mojas o quemas luego.
Te salpicará cieno.
Más aún si eres bueno.
Y es que estás indefenso ante los acontecimientos.
Estás indefenso.
Hoy asumes lo que toca
sea cual sea el tormento.
Ya que sufres… ¡Desahoga!
¡Es tu único instrumento!
No es un mal momento…
¡Son los elementos!
Y es que estás indefenso ante los acontecimientos.
A ti, indefenso.
La tormenta nunca afloja
sin haber sitio cubierto.
El granizo te destroza
las cosechas de tu aliento.
¡Que banal esfuerzo!
¡Que fatal evento!
Y es que estás indefenso ante los acontecimientos.
¡Patético indefenso!
Esta descarnada estrofa
representa tus lamentos.
Margarita que deshojas
destrozó tus sentimientos.
Lacrimal sangriento.
Cicatriz de hielo.
Y es que estás indefenso ante los acontecimientos.