Palabras biensonantes… ¡Tan altivas!
Como suena el cantar de un ruiseñor.
¿Y qué importa lo que digan?
¡Suenan como melodías
de la flauta de algún dios!
Palabras rimbombantes… ¡Desmedidas!
Por su forma yo les diera la razón.
¿Y qué importa lo que digan?
¡Y qué importa lo que esgriman
si lo esgrimen con pasión!
Tecnicismos consonantes… ¡Todos riman!
Como lo hace aquella estrofa en tu canción.
Como lo hace la sonrisa
de tu amada que te mira
confirmándote su amor.
Palabras orquestadas dirigidas
por quien tiene el poder de la atracción.
Son palabras pervertidas.
¡Solamente significan
lo contrario a lo que son!
Palabras que son nada revestidas
de fonemas que embelesan tu audición.
A tu mente convencida
le generan simpatía
mientras duermen la razón.