Su mirada esmeralda
removió los cimientos
que sustentan el hogar de mi pasión.
Fue mortal estocada.
¡Venenosos ungüentos
me enfermaron por la ley de la atracción!
Ensoñé un cuento de hadas
sin tener el sustento
de evidencias de que me guardara amor.
Mas mi mente engañada
confió en que su invento
era sobria realidad y no ficción.
Con la mente cegada
todos mis movimientos
se dejaban comandar por la pasión.
Mas su esbelta mirada…
Su carnal sentimiento…
¡Trabajaban para otro admirador!
Caminando a la nada
ensoñaba el momento
iniciando con los labios coalición…
Mas jamás planeaba
enfrentarme al evento
de besarla declarándole mi amor.
Cual destello pasaban
ocasiones y tiempo
malgastados por mi falta de valor.
Situación regalada
para un hombre sincero
que no tiembla desnudando el corazón.