Sumisión

Los suspiros de tristeza
de su alma dolorida
son la única respuesta
en lugar de usar la fuerza
contra lo que acontecía.
Más mantiene en su consciencia
que su amarga cobardía
propia de quien no se enfrenta
a quien a su orgullo afrenta
es quien causa su agonía.

Se enrojece de vergüenza
cual persona compungida
por su falta de protesta
contra la persona abyecta
que lo pasa por encima.
Se castiga con dureza
¡Se castiga con inquina!
Se desprecia porque deja
en los labios que lo vejan
una sonrisa mezquina.

Contraviene a lo que piensa
más por fuerza normaliza
situación que le hace afrenta
por temor a una reyerta
con quien sus derechos pisa.
Y genera las respuestas
que requiere su autoestima
para mantenerla erecta
ante pugna tan violenta
que no tiene merecida.