Aunque la tormenta arrecia
y la claridad se enfosca…
Aunque se te muestre enhiesta
la muralla del… ¡Ahora!
Aunque el tiempo no entienda
de tus lloros ni tus cosas…
Solo recuerda que…
¡Nunca es a deshora!
Aunque tu salud se resienta,
degradada y cochambrosa.
Y tus familiares se despiezan
corrompiéndose en la fosa…
Aunque las lágrimas te llenan
desde el corazón a la córnea…
Sólo recuerda que…
¡Nunca es a deshora!
Aunque la malvada esencia
de personas envidiosas
nos afirmen que es pretérita
la oportunidad de gloria,
y aunque nos convenzan de
que será nunca y no ahora…
Solo recuerda que…
¡Nunca es a deshora!
Aunque los caducos árboles
que florecieron otrora
estén al suelo dándole
los resquicios de sus hojas…
Y unas malvas recordándole
un difunto a su esposa….
Solo recuerda que…
¡Nunca es a deshora!
Aunque la ciencia te esconde
soluciones milagrosas
a enfermedades en donde
la cura es asombrosa.
Y aunque se salve el conde
y se muera la matrona…
Solo recuerda que…
¡Nunca es a deshora!