Sobriedad… ¡Qué potente alucinógeno!

¿Qué? ¿Un gato?

No es un gato sino caos aglomerado.
Sin un ‘cuanto’
sin un ‘como’
sin un ‘donde’
ni un ‘por qué’.
Poco íntegro se encuentra y mal formado…
¡Es coágulo
de orgánulos
juntados
sin querer!

De su cuerpo la materia se ha colmado.
¡Se aglutina en derredores de su ser!
Y cuajado se halla en un cuerpo compacto
al que algunos llaman gato… ¡No lo es!

Son casuales materiales… ¡No es un gato!
Eso es un concepto abstracto que no es
más que un término que sirve de contrato
para dar integridad a tu entender.

Tu cerebro está integrando un disgregado.
El prefiere solo a un ente comprender
y te engaña dando cuajo a separados
componentes que nada tienen que ver.

No des orden a lo que no está ordenado.
Ya es un orden ningún orden mantener.
¡Los pedazos del nivel mas fragmentado
no requieren reagruparse a otro nivel!

No es un mundo diseñado para humanos.
¡Son humanos diseñados para él!
Para un mundo fragmentado desde abajo
que a su vez de micromundos se hace a él.

No merece recibir el mismo trato
la materia por tan solo converger.
Es tu mente la que del dato hace gato
hecho abstracto en deslucida lucidez.

Que potente psicodélico el estado
de vivir estando sobrio… ¡Qué embriaguez!
¿Son acaso los estados disociados
los que muestran nuestro mundo como es?