Primer soneto del determinismo

De lleno sometido a mis circuitos
neurales mi poesía yo construyo
y así al determinismo no rehuyo:
mis escritos estaban ya prescritos.

Describo pensamientos infinitos
por mi mente observando con orgullo,
el cual también es un proceso, arguyo,
que sólo es uno más de los adscritos.

No somos más que absurda cognición
que funciona hacia un único sentido
cual algoritmo de computación;

abandono la matrix, decidido
dando a abrazar la firme convicción
de que todo ya está predefinido.