Tercer soneto del determinismo

Es una clásica cuestión de vida
el disertar sobre su exacta esencia.
¿Qué idea pues será la confundida?
¿Determinismo o libre divergencia?

Yo me decanto por que la imperante
es la primera… Mi intuición me ampara.
Otros arbitrian la suya anhelantes
de poder ser sus genios de la lámpara.

Pero da igual porque ambos convergemos
al final en una clara conclusión:
un cáustico final que no queremos
nombrar, pero se llama corrupción.

Los unos van sus carnes a pudrir;
los otros van sus cuerpos a morir.