ROMANCE DE LA CLOACA
Soy sucia rata mugrienta
enferma, mustia y podrida
nacida en una camada
hija de madre caníbal.
Fui yo el postrero ejemplar
dado a una luz que no había
como fecal excreción
de tan tamaña parida.
Mamá no pudo seguir
tras veintidós concebidas
haciendo a la vida frente
con su partida vagina
así que con intención
de recobrar energía
dispúsose a devorar
a varias hermanas mías.
Dio inicio por la mayor
nacida disminuida
y le arrancó sin piedad
la piel que la recubría.
Quedose en exposición
al pútrido aire su tripas.
La desatendió después…
¡Aún conservando la vida!
Sin compasión prosiguió
con la que peor se movía
y su quijada fatal
clavó en su dorsal espina.
La cría desembocó
en explosión convulsiva
para después fallecer
tan rígida y retorcida.
Después de descuartizar
a cuatro o cinco seguidas
manó de sangre un caudal
sobre las aguas vertidas
por la placenta al romper
se liberando la vida.
Son aguas de vida y muerte
que a un lodazal afluidas
aportan su material
de putrefacta comida.
La vida tan pronto se erige
no tarde, se ve corregida;
la muerte devorará
la carne aún no consumida.
Yo no la culpabilizo
ni me dejó conmovida…
impera aquí una moral
llamada economía;
vivimos en las cloacas,
casa de la verdad fría:
nada aquí da conmoción
ni nada da aquí alegría.
Abunda la corrupción
En cuanto sitio se mira;
¿Acaso no formaré
parte yo de la misma?